La herramienta se utiliza habitualmente para diseñar webs, aplicaciones y productos digitales, así como para preparar recursos visuales que posteriormente se implementan en otros entornos. Su enfoque colaborativo la hace especialmente útil en procesos donde intervienen perfiles técnicos y no técnicos.
Figma no gestiona contenidos ni publica directamente los productos diseñados, sino que actúa como una herramienta de apoyo al diseño y a la comunicación visual. En el Tercer Sector resulta útil para el diseño de materiales digitales, prototipos de servicios y recursos de comunicación.


























































