Se basa en estándares abiertos y permite trabajar con formatos propios y compatibles con otras suites ofimáticas. Su instalación es local, lo que significa que no depende de conexión a internet ni de servicios en la nube para su funcionamiento.
En el contexto del Tercer Sector, puede utilizarse para la elaboración de memorias, presupuestos, informes técnicos, presentaciones institucionales y documentación administrativa, especialmente en entornos que priorizan soluciones gratuitas y de código abierto.
Aunque continúa siendo funcional, su ritmo de actualización es menor en comparación con alternativas como LibreOffice, que actualmente mantiene una comunidad de desarrollo más activa.
OpenOffice no incorpora inteligencia artificial como funcionalidad estructural.


























